Detenemos por un momento la Volkswagen, pocas paradas haremos ya, los chicos cuentan los días que nos quedan para llegar a nuestro destino, el mes de espera desde el inicio de nuestro viaje se ha reducido a tan sólo unas jornadas y ya se palpa en el ambiente un cierto nerviosismo en positivo, una energía que bien canalizada los hará más fuertes para la batalla.
Todos miran por las ventanillas, pues ahí abajo hay alguien dispuesto a acompañarnos en esta aventura. Es el noveno pasajero... su nombre es Miquel Llordella, es Catalán, vive en Esparraguera (Barcelona), tiene 12 años y es un deportista nato, además de tenis y natación, ha jugado durante años al fútbol y es un guarda-meta que disfruta en la portería. Le gusta todo lo relacionado con la tecnología y cuando sea mayor quiere ser informático. Le encantan los videojuegos y entre sus aficiones están la música, por ello toca el piano y el trombón.
Abrimos el portón de la camioneta para dar la bienvenida a Miquel, que se une al equipo y a la expedición y quien nos cuenta a todos que está contentísimo de jugar en el equipo Infantil Masculino BJC defendiendo sus raíces Valencianas.
| Miquel Llordella es el noveno pasajero |
Cuando le preguntamos a Miquel, que nos defina en una sola palabra, lo que este viaje significa para él, nos responde categóricamente:
A L E G R Í A.
A L E G R Í A.
Y con los nueve pasajeros a bordo de esta última Volkswagen Bulli, continuamos nuestro viaje, donde vamos a perseguir nuestros sueños hasta alcanzarlos, sin importar los obstáculos que nos encontremos en el camino. Quizás no sea fácil, pero seguro que merece la pena intentarlo...
Conducirlos hasta el destino, es una gran responsabilidad, todos ellos son deportistas y saben mucho de esfuerzo y de dolor, de sudor y de lo que cuesta alcanzar las metas. Por ello debemos pensar con claridad. Puede ser que algunas veces y siguiendo nuestros propios anhelos hayamos deseado cambiarnos los zapatos por los de otro, vivir bajo otra piel, e incluso ser alguien que imaginábamos mejor que nosotros, sin darnos cuenta, que justo en ese mismo instante, alguien en cualquier parte del mundo está queriendo ser nosotros mismos, por eso no hay que olvidar quienes somos, ni lo que realmente deseamos, ni por lo que luchamos. Os invito a ver My Shoes (mis zapatos), un excelente cortometraje en 35 milímetros de Nima Raoofi, que sin duda nos hará reflexionar sobre la necesidad de ser siempre nosotros mismos.
Y ya sabéis... "cuando alguien juzgue tu camino, préstale tus zapatos".
Y ahora que ya sabemos que para que cada nota suene afinada, ésta tiene que ocupar su espacio o línea exacta en el pentagrama y que somos nosotros los que situamos nuestros pasos, nuestros zapatos y nuestros sueños, eligiendo la línea perfecta para que estos suenen bien... recuerda:
Nos encontramos en el próximo apeadero del camino.
Show must go on... el espectáculo debe continuar...
